Mostrando entradas con la etiqueta Julio Medem. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Julio Medem. Mostrar todas las entradas

28 de octubre de 2015

CAÓTICA ANA (2007) - Julio Medem



El siguiente largometraje que Julio Medem estrenó después de Lucía y el sexo, si obviamos el documental La pelota vasca y el film coral ¡Hay motivo!, fue esta historia de una chica que es captada por una cazatalentos que le lleva a vivir en Madrid en una residencia con otros jóvenes que, como que, se supone dotados para las artes.

La historia se pierde en sesiones de hipnosis, en mujeres que se reencarnan en otras y en un final decepcionante que me dejó una mal sabor de boca en su estreno en sala grande y que, ahora al recuperarla en DVD, me confirma mi primera mala impresión.

Me gusta Manuela Vellés y la escena en la que canta Antonio Vega, pero no me consigo creer la interpretación de Bebe ni las paranoias que el director vasco se monta para justificar un relato sin pies ni cabeza. No le doy el suspenso total porque me sigue atrayendo parte de su filmografía y porque todavía no había visto que, años más tarde, recaería con Ma ma.

8 de octubre de 2015

Ma ma (2015) - Julio Medem



Si Julio Medem me tuvo hipnotizado con películas como Vacas, Tierra o La ardilla roja; me convenció con Lucía y el sexo, Los amantes del círculo polar o Habitación en Roma; y hasta pude defenderle por algunas cosas de Caótica Ana; ahora me encuentro con, para mí, su peor película desde que soy espectador de su obra.

Ma ma se salva del absoluto desastre por Penélope Cruz. Productora de la cinta y único interés de una historia en la que Medem patina en el tono, en la historia, en los personajes, en las escenas oníricas, en las ridículas canciones del ginecologo, en las interpretaciones de buenos actores como Luis Tosar y en esa supuesta intensidad que el vasco otorga a su cine y que aquí simplemente me saca de la película a la media hora de la proyección.

Voy a repetir que Penélope Cruz está magnífica pero eso no es suficiente cuando no me lo creo, ni me interesa, ni me emociona, ni siquiera me entreteniene. Ua película que estoy seguro que me hubiera gustado más si no se hubiera escapado de la realidad de una mujer enferma de cáncer porque a mí me sobran desde la niña hasta el ginecologo cantante, pasando por otras ocurrencias del guión.

17 de mayo de 2011

LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR (1998) - Julio Medem




El original y muy particular estilo de Julio Medem, se muestra en todo su apogeo en esta cinta. Una historia de arcos concentricos, de nombres capicúas,  de hermanastros amantes, de aviadores y casualidades. 

Tiene una factura muy bella. Me gustan los actores, especialmente Najwa Nimri; pero tanta ida y vuelta, tanta casualidad, acaba pareciéndome bastante inverosímil. Así que aunque comulgue con la manera de hacer cine de este director vasco, esta vez su película me engancha menos que otras, aunque reconozco que algunas de sus secuencias me parecen maravillosas.

14 de mayo de 2010

HABITACIÓN EN ROMA (Room in Rome, 2010) - Julio Medem



Julio Medem después de su exitosa carrera como director con Vacas, La ardilla roja, Tierra, Los amantes del círculo polar, y Lucía y el sexo; pasó por la polémica con el documental La pelota vasca, a las malas críticas con Caótica Ana. Este recorrido le lleva a hacer su primera película de encargo: Habitación en Roma, que además es un remake de la cinta chilena En la cama.

El reto es contar la noche que pasan juntas dos mujeres en una habitación de un hotel en la capital italiana, sin salir de ese espacio y sin traspasar el margen temporal de una horas. Elena Anaya es la española, lesbiana de nacimiento, que seduce a la rusa Natasha Yarovenko, heterosexual pero atraída por primera vez por una persona de su mismo sexo.

La cámara no sale de la habitación, encuadra a las protagonistas desde el balcón que da a la calle, las recoge cuando están dentro y las vuelve a dejar desde ese mismo balcón. Las factura visual de las bellas imágenes mezcladas con las repetitivas canciones de Jocelyn Pook y Russian Red, muestran el sello que va a impregnar todo el relato. Solamente saldremos de esa habitación por medio de la pantalla del portátil con conexión a Internet dónde ellas buscarán lugares, fotografías y datos que confirman o desmienten sus identidades; así como un vídeo que la española reproduce en una cámara de fotos.

En esa habitación está todo y Medem la utiliza sin dejarse nada. El balcón, el baño, la cama, los cuadros, el teléfono o la luz. Los cuadros son motivo para diversas conversaciones sobre el arte, el destino y el amor. El elemento humano son las actrices. Ellas están estupendas, sus desnudos son estupendos y sus interpretaciones también. Son la base de la película, un tour de force que se completa con un par de breves apariciones del camarero del hotel interpretado por Enrico Lo Verso que con humor y simpatía relaja el ambiente.

Reconozco que el tratamiento que la película da al encuentro entre estas dos mujeres, a veces cae en situaciones ridículas, cursis, pedantes y pretenciosas; que en algunos momentos acabé fuera de la historia (la facilidad con que la española se duerme antes de tener sexo, los innecesarios subrayados sobre la imagen de Cupido, las tormentosas revelaciones de cada una de las chicas sobre su vida), pero también que me gustaron la belleza de las imágenes y no me arrepentí de estar contemplándola. Igual que le puse varios peros, disfruté con detalles como la luz del amanecer sobre los cuadros o cuando ponen la tercera bandera en el balcón. También las interpretaciones me parecieron de mucho nivel.

El sexo les lleva más al amor que a otro sitio, y este amor tan fuerte, tan profundo y efímero que sienten, me llegó con toda su pasión, dolor e irrealidad. No faltan los simbolismos propios del director ni su manera de contar las cosas. Eso ya me lo esperaba aunque no creo que sea una película que nos haya devuelto al mejor Medem pero sí que es un ejercicio de valentía que, por otra parte, a este director nunca le ha faltado.

Por último, recomiendo que se vea en versión original, no tiene sentido hacerlo de otra manera. Se mezcla el español, el ruso, el inglés, el italiano y hasta un poco de vasco. Tiene mucha importancia el que hablen distintos idiomas y no sé como harán para adecuar el doblaje a determinadas escenas en las que los combinan, cómo cuando cada una de las chicas le dice a la otra lo que siente en el suyo propio, como coartada para no decírselo en el que tienen en común (el inglés) y así decirlo sin decirlo, sin desnudarse sentimentalmente. Imagino el desaguisado que el doblaje puede hacer en esa y otras muchas escenas.