Irregular cinta con una estupenda (tanto como actríz como mujer) Concha
Velasco y un poco creíble y sobreactuado Patxi Andión. Es interesante la
historia de la vendedora de enciclopedias que se prostituye pero me
sobra ese delincuente charnego y sus ansias de vida familiar. Me quedo
también con la canción del protagonista interpretada por Rosa León en la
que se dice que "el pan de cada día mató a la poesía". El final un poco
seco.
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Bodegas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto Bodegas. Mostrar todas las entradas
15 de febrero de 2018
2 de junio de 2011
MATAR AL NANI (1988) - Roberto Bodegas
El año pasado fui a ver la exposición Quinquis de los 80, dónde entre otros temas, se hablaba del denominado "cine quinqui". Ahora me encuentro en un pase televisivo, esta película que ya es una de las últimas muestras en esa década de este subgénero.
Cuenta la historia del Nani, un delincuente, que desapareció después de declarar en Comisaría. Ha sido la última película dirigida por Roberto Bodegas y es interpretada por el francés Frédéric Deban. No es de extrañar, ya que a mí me parece que la mayoría (si no todos) los diálogos están doblados.
La acción transcurre con más pena que gloria, mostrando un intento de denuncia en una sociedad española (la del final del gobierno de UCD y el principio del primer gobierno del PSOE) en la que la policía es más corrupta que nadie y dónde los delincuentes son vistos como una especie de héroes. Es penosa la mitificación que se intenta realizar del delincuente, ya que no invita a interesarse para nada por los personajes principales, ni por su forma ridícula de hablar ni por su mal trabajada personalidad. Me quedo con la curiosidad de ver al actor Antonio Dechent, y antes de mitad del metraje, ya estoy con ganas de que maten al Nani de una vez, para que el lamentable film termine.
22 de febrero de 2010
VIDA CONYUGAL SANA (1974) - Roberto Bodegas
Segunda película del director Roberto Bodegas con producción de José Luis Dibildos y guión de éste y José Luis Garci. Toda una curiosidad, con una historia extravagante y traída por los pelos: un hombre cambia de personalidad por su afición desmedida a ver y coleccionar anuncios publicitarios. A partir de ahí, salen todos los complejos del españolito medio de mediados de los años setenta.
Como si fuera un pastiche de Jeckyll & Hyde, José Sacristán es ese españolito, en uno de sus primeros papeles protagonistas, que se transforma de un hombre conservador a un ser amoral (relativamente, claro) y se atreve con todo. Su mujer, Ana Belén, alucina con su marido que no sabe si le gusta más que el de cada día, de tan desconcertada que está.
El sexo o la falta de vida sexual es el leit motiv de esta película, que con un prisma anticuado construye un relato poco creíble pero con cierto encanto retro. A mí por lo menos me lo parece cada vez que Sacristán se transforma en su otro yo, con unos imágenes en su subconsciente de Marilyn Monroe y otras mujeres que desea; saca su mala leche, se desinhibe y se lanza a comerse el mundo. La verdad es que esas escenas de lamparitas que se encienden (la pareja siempre hace el amor a oscuras), el ambiente de la cutre oficina y el final con el matrimonio atravesando un cartel de publicidad, no tienen precio.
Como si fuera un pastiche de Jeckyll & Hyde, José Sacristán es ese españolito, en uno de sus primeros papeles protagonistas, que se transforma de un hombre conservador a un ser amoral (relativamente, claro) y se atreve con todo. Su mujer, Ana Belén, alucina con su marido que no sabe si le gusta más que el de cada día, de tan desconcertada que está.
El sexo o la falta de vida sexual es el leit motiv de esta película, que con un prisma anticuado construye un relato poco creíble pero con cierto encanto retro. A mí por lo menos me lo parece cada vez que Sacristán se transforma en su otro yo, con unos imágenes en su subconsciente de Marilyn Monroe y otras mujeres que desea; saca su mala leche, se desinhibe y se lanza a comerse el mundo. La verdad es que esas escenas de lamparitas que se encienden (la pareja siempre hace el amor a oscuras), el ambiente de la cutre oficina y el final con el matrimonio atravesando un cartel de publicidad, no tienen precio.
Suscribirse a:
Entradas
(
Atom
)





