Mucho tiempo llevaba sin ver un western y este "The proud rebeld" me ha reconciliado con un género que siempre me ha gustado. Alan Ladd, el bajito e hierático protagonista, interpreta junto a Olivia de Havilland, esta historia de mujer soltera y hombre viudo con hijo que ha perdido el habla. Buenos personajes y entretenida trama del amor del padre sobre su hijo en la búsqueda de una curación en su enfermedad. Todo lo secundario enriquece la historia, desde los malos de la película que quieren hacerse con las tierras de la mujer, hasta la relación del niño con su perro, el juicio, la diligencia que lleva al niño a otro pueblo donde operarse y la magnífica dirección de todo un Michael Curtiz que sabe contar muy bien lo que la película ofrece.
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9 de julio de 2019
20 de julio de 2010
MISTERY OF THE WAX MUSEUM (Los crímenes del museo, 1933) - Michael Curtiz
Un museo de cera de Londres dedicado a recrear hechos históricos, es compartido por dos socios: el que pone el capital y el artista que hace las figuras. El primero quema el museo para así poder cobrar el seguro de incendios, que le haga recuperar el dinero invertido. Durante el incendio el artista sufre quemaduras en su cuerpo al intentar impedir que toda su obra sea pasto de las llamas. Doce años después reaparece en Nueva York dónde pretende volver a montar un negocio de similares características.
Tapada históricamente por el éxito de su remake, House of wax (Los crímenes del museo de cera, 1953) - André de Toth; y rescatada después de que durante años se pensara que se había perdido; se trata de todo un clásico del cine de terror y misterio de los años treinta. Producida por la Warner y rodada en Technicolor de dos tonalidades, técnica que se uso poco y que le confiere un extraño aspecto visual.
La trama se divide en dos arcos argumentales que discurren en paralelo. Por un lado, la historia del creador del museo que en su locura quiere recrear las figuras de cera que perdió, usando moldes humanos y que además se muestra obsesionado cuando encuentra a la mujer que puede ser su obra maestra encarnando a María Antonieta. Y al mismo tiempo, tenemos las pesquisas de una periodista que investiga el caso con interés en encontrar una noticia que le mantenga en su puesto de trabajo. Ésta segunda trama fue eliminada por completo en el remake de 1953.
El peso principal de la interpretación recae en Lionel Atwill como el escultor de figuras de cera; y en Glenda Farrel como la periodista, con una personalidad independiente y audaz, muy propia del prototipo de la mujer norteamericana de la década de los treinta. La bella Fray Wray es la chica que el escultor querrá usar como modelo de la figura que más le obsesiona.
El director Michael Curtiz ya había dirigido algún film de género fantástico como The Mad Genius (El ídolo, 1931), El doctor X (1932) o posteriormente The walking dead (Los muertos andan, 1936).
Es inevitable las comparaciones de esta película con su remake, debiendo comenzar diciendo que éste es muy superior al film original. Lo más destacable es que resulta acertadísima la eliminación de la trama de la periodista, pero ya lo trataré mejor cuando comente el remake.
Aquí tenemos una historia interesante que se traslada de Londres a Nueva York, dónde el monstruo (el escultor deformado por las llamas del incendio) aparece poco: en la morgue, en el almacén del contrabandista y en la escena final en el laboratorio del museo. No se trata de un film excelente pero su visión me ha servido para compararlo con el remake y comprobar la maestría con que se rodó este último.
Tapada históricamente por el éxito de su remake, House of wax (Los crímenes del museo de cera, 1953) - André de Toth; y rescatada después de que durante años se pensara que se había perdido; se trata de todo un clásico del cine de terror y misterio de los años treinta. Producida por la Warner y rodada en Technicolor de dos tonalidades, técnica que se uso poco y que le confiere un extraño aspecto visual.
La trama se divide en dos arcos argumentales que discurren en paralelo. Por un lado, la historia del creador del museo que en su locura quiere recrear las figuras de cera que perdió, usando moldes humanos y que además se muestra obsesionado cuando encuentra a la mujer que puede ser su obra maestra encarnando a María Antonieta. Y al mismo tiempo, tenemos las pesquisas de una periodista que investiga el caso con interés en encontrar una noticia que le mantenga en su puesto de trabajo. Ésta segunda trama fue eliminada por completo en el remake de 1953.
El peso principal de la interpretación recae en Lionel Atwill como el escultor de figuras de cera; y en Glenda Farrel como la periodista, con una personalidad independiente y audaz, muy propia del prototipo de la mujer norteamericana de la década de los treinta. La bella Fray Wray es la chica que el escultor querrá usar como modelo de la figura que más le obsesiona.
El director Michael Curtiz ya había dirigido algún film de género fantástico como The Mad Genius (El ídolo, 1931), El doctor X (1932) o posteriormente The walking dead (Los muertos andan, 1936).
Es inevitable las comparaciones de esta película con su remake, debiendo comenzar diciendo que éste es muy superior al film original. Lo más destacable es que resulta acertadísima la eliminación de la trama de la periodista, pero ya lo trataré mejor cuando comente el remake.
Aquí tenemos una historia interesante que se traslada de Londres a Nueva York, dónde el monstruo (el escultor deformado por las llamas del incendio) aparece poco: en la morgue, en el almacén del contrabandista y en la escena final en el laboratorio del museo. No se trata de un film excelente pero su visión me ha servido para compararlo con el remake y comprobar la maestría con que se rodó este último.
3 de octubre de 2008
CASABLANCA (1942) - Michael Curtiz
Casablanca sólo me ha provocado amor por el cine y aunque puede que no sea perfecta a mí me basta su absoluta redondez para volver a verla de vez en cuando y creermela de nuevo como la primera vez. Lo mejor es conocer más cosas sobre la película cómo lo que ya mencioné en este post de hace meses y así destruir esa falsedad de que el cine doblado en España es un gran éxito, que es de los mejores del mundo. Si con Casablanca se cometieron atropellos a saber que ha podido pasar con otras películas menos conocidas.
11 de mayo de 2008
KING CREOLE (EL BARRIO CONTRA MÍ, 1958) - Michael Curtiz
Cuarta película interpretada por Elvis Presley. No he visto mucho cine del "rey del rock" y hace nada comenté por aquí Viva las Vegas y es que me dio por escuchar música de los inicios del rock y de eso a pasar a la filmografía de Elvis solamente ha habido un paso.
Dirigida por Michael Curtiz, esta película tiene muchos alicientes. En primer lugar, porque es la historia de un chico de barrio que tiene problemas para sobrevivir en su vida diaria, tanto por su incapacidad para acabar los estudios cómo por sus diferencias de ver la vida con su padre. En segundo, porque Elvis ofrece un buen ramillete de canciones que se encuadran perfectamente en la trama, ya que su personajde de Danny Fisher es un cantante que está haciéndose conocido en un local de su ciudad con el nombre del título de la película. Y por último, porque además de una buena interpretación de Elvis, que da muy bien el papel (tal vez con ciertos parecidos con los jóvenes rebeldes interpretados por Marlon Brando o James Dean), se une a los buenos papeles de Carolyn Janes que hace de prostituta y de Walter Matthau que es el malo de la función. Me costó reconocer a este genial cómico en un papel malvado que borda estupendamente.
La película no es simplemente una historia con canciones de Elvis. Tiene una historia interesante, adulta, con escenas duras y una visión nada edulcorada sobre la vida. Tal vez eso es lo que más me ha sorprendido ya que no me lo esperaba.
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