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17 de noviembre de 2011

TRESPASS (BAJO AMENAZA, 2011) - Joel Schumacher




Mirando al equipo de la película pienso que Joel Schumacher es un director del que no me gusta casi nada de su filmografía. Lo último que vi con su firma fue la regularcilla Phone Bootth (Última llamada, 2002); pero las estrellas que interpretan este nuevo film, todavía no estrenado por estos lares, son Nicholas Cage  y Nicole Kidman, por lo que le doy una oportunidad, tiro del P2P y me dispongo a ver un thriller de tensión sobre unos ladrones que entran en una casa a robar a una familia adinerada.

No hay que llevar muchos minutos para darse cuenta de que es una absoluta mediocridad. Gritos y más gritos, actuaciones lamentables, un guión lleno de giros, sin fuerza ni suspense ni buena dirección. Lo peor son esas escenas en flash back que se repiten innecesariamente, muy mal contadas y fuera de ritmo. Alucino con lo mal que está dirigida, su horrible guión y el lamentable resultado final. Acabo totalmente fuera de la historia, sin interés por los personajes ni ganas de involucrarme en una cinta carente de la mínima calidad. 

Además se me hace ridículo ese mensaje final de la familia unida jamás será vencida. Menos mal que por sacarle algo a su visionado, me ha servido para comprobar que el rostro de Nicole Kidman ha ganado movilidad, pero es por agarrarme a algo positivo. Sin más vueltas que darle, es un producto comercial de los malos que exprime el tirón de sus protagonistas y que  quiero olvidar tan pronto como se acaba.

28 de noviembre de 2010

PHONE BOOTH (Última llamada, 2002) - Joel Schumacher




Un publicista, mentiroso, embaucador y acostumbrado a salir airoso con sus embustes; utiliza una cabina telefónica para llamar a una aspirante a actriz, a la que desea,  al margen de su matrimonio. En esa cabina atenderá la llamada de un francotirador que le informa de que si no cumple sus órdenes, le matará desde la ventana de uno de los edificios que le rodean.

La acción se sitúa en esa cabina telefónica dónde estalla el conflicto.  La policía,  las prostitutas que trabajan en esa calle, la mujer del publicista y todos los curiosos atraídos por el jaleo irán apareciendo. Y es el que todo ocurra en un único lugar, así como que al malo solamente le tengamos presente por su voz al otro lado de la línea telefónica, lo que hace original la propuesta cinematográfica.

Lástima que el increíble guión que a la vez está repleto de moralina (el publicista es elegido por su forma de vida, su infidelidad y su falta de valores éticos) se vaya diluyendo según transcurren los minutos. Colin Farrell es el protagonista y lo hace bien dentro de las limitaciones de su personaje, Forrest Whitaker es el capitán de la policía que acude al lugar del incidente; y la esposa y la actriz son Radha Mitchell y Katie Homes. 

La parte final ya es un cúmulo de despropósitos en los que se intenta sorprender al espectador, sin que la historia fluya con realismo y con la presencia de todos los defectos del guión. No hay porque preocuparse, su director es Joel Schumacher, alguien que ya nos tiene acostumbrados a películas que no llegan ni al aprobado. Por lo menos, en Phone Booth (el título original de "cabina telefónica" en España se ha reconvertido en un ridículo "última llamada"), hay un buen planteamiento inicial y dosis de tensión en la primera parte del metraje.