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7 de octubre de 2011

TRUE GRIT (VALOR DE LEY, 1969) - Henry Hathaway




Después de ver el estreno de los hermanos Coen, me entró la lógica curiosidad por ver el film anterior del año 1969 y aunque me lo habían prestado hace meses en una copia doblada, no me puse a ello hasta que no lo conseguí con las voces originales al comprar el DVD que recientemente se ha comercializado. Así que doy las gracias a quién me lo consiguió, pero no fui capaz de visionar la peli doblada. Soy un poco rarito para eso.

La novela de Charles Portis, que también se ha reeditado ahora en España, es el punto de partida de este western que aquí es interpretado por John Wayne, Kim Darby y Glen Campbell, en sus papeles principales. Y aunque es curioso comprobar las diferencias con el film de los Coen, prefiero simplemente decir que éste último me gusta más, pero la película de Henry Hathaway ya tenía muchas de las virtudes de la historia.

John Wayne se mete en la piel del cazarecompensas al que la niña contrata para buscar al asesino de su padre. Ambos forman una pareja peculiar que se condimenta también de maravilla con el tercer personaje que les acompaña en su aventura. No es de extrañar que el nivel interpretativo aumente cuando también aparecen Robert Duvall o Dennis Hooper, y todo acabe teniéndo lo necesario para que la película no pasara desapercibida, aunque al haberla visto después del remake actual, el misterio de la trama ha perdido enteros a mis ojos.

No importa para comprobar que mantiene sus cualidades, que es un western sobrio y original, que no me emociona pero sí me entretiene y que a veces, los remakes (o revisitaciones porque los Coen no hablan de remake) sí que valen la pena.

24 de junio de 2010

NIAGARA (Niágara, 1953) - Henry Hathaway




En la filmografía de Marilyn Monroe, Niágara es una película importante, dónde interpreta su primer papel principal y alimenta la mitología de sex symbol de la norteamericana.

Henry Hathaway dirige una historia en la que dos parejas coinciden en un complejo turístico al lado de las cataratas del Niágara. Los Cutler (Jean Peters y Max Showalter) son un matrimonio joven que aprovecha el viaje laboral de él para celebrar su tardía luna de miel; allí conocen a los Loomis (Marilyn Monroe y Joseph Cotten) que no esconden sus problemas. Ella es una mujer sensual, que atrae las miradas de todos los hombres, y él no soporta esa atracción de su esposa más joven, por lo que los celos le tienen desequilibrado.

No es que la película sea un prodigio de calidad, pero tiene escenas que han quedado como míticas (el beso de los amantes escondidos en un rincón de las cataratas, el contoneo de Monroe en la fiesta del motel, o la parte final con el rescate de la chica de las cataratas). La interesante trama de suspense se funde con unos escenarios naturales espectaculares y ésa parte visual es lo mejor de la cinta.

Aquí se forjó el icono sexual de Marilyn Monroe y junto con su visita a las tropas norteamericanas en la guerra de Corea. la elevaron al altar de sex symbol que ya no abandonaría hasta su muerte.

11 de mayo de 2010

CALL NORTHSIDE 777 (Yo creo en tí, 1948) - Henry Hathaway




La intriga parte de una investigación periodística que lleva a cabo el personaje de James Stewart, sobre un asesinato que ocurre en Chicago durante la época de la Ley Seca. Así se cuestiona al sistema judicial y a las fuerzas del orden, acentuando el poder-milagro de la prensa para destapar lo que fue un juicio no demasiado claro. Dos hombres han sido encarcelados por matar a un policía, siendo el testimonio de una testigo el cargo más importante para su condena. La persistencia de la madre de uno de ellos en dar una recompensa a quién encuentre una pista, hace que el Chicago Times preste atención al caso.

El relato es brillante, con las pesquisas del periodista para ir descubriendo los pormenores de la noticia, lo que le lleva a entrevistarse con varios personajes y finalmente hacer uso de la tecnología, la ampliación de una fotografía, en el más puro estilo de desenlace con suspense. Si algo le recriminaría es falta de dureza con un tono en ocasiones blandengue, demasiado adecuado para todos los públicos. Queda claro que no se le puede pedir mucho más a un film sin grandes pretensiones y en el que James Stewart brilla en un papel a su medida como el hombre honesto del que haría bandera en su carrera artística.

Rodada en las calles de la ciudad, en ese aspecto me recuerda a The Naked City (La ciudad desnuda, 1948) de Jules Dassin, y cuando comparo las fichas de ambas, me doy cuenta de que son del mismo año.