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14 de noviembre de 2015

TRUMAN (2015) - Cesc Gay



Dos amigos que viven separados por miles de kilómetros, se reencuentran porque uno de ellos tiene una grave enfermedad y el otro ha recorrido la distancia que les separa para visitarle. 

Javier Cámara y Ricardo Darín bajo la dirección del siempre acertado Cesc Gay, son la base de esta historia de amistad y valentía rodada en las calles de Madrid. Emotiva, bonita, estupendamente interpretada y con una sensibilidad a prueba de esos tópicos de "película lenta", "no pasa nada" o "no me la creo". 

Por mi parte, me quedo enganchado desde el primer momento y disfruto de los silencios de Javier Cámara casi tanto como de la genialidad de Ricardo Darín en estado de gracia. Truman, el intérprete canino de la película, también cumple su función y es una parte importante del argumento.

Cesc Gay sabe retratar a la perfección la amistad entre dos personas que no piden nada a cambio y también sabe contar una enfermedad sin caer en estereotipos ni buscar la lágrima fácil. Amistad entre hombres que es distinta de la de las mujeres, amistad sin necesidad de explicaciones simplemente porque es así y nada ni nadie lo puede cambiar. 

Me emociona la escena entre los dos amigos en la calle cuando uno le dice al otro que nunca le pide nada a cambio y el abrazo con el hijo que vive lejos del padre enfermo. Me gusta como Cesc Gay cuenta la historia y disfruto con una película que deja huella y sigue marcando puntos muy altos en su gran filmografía.

16 de diciembre de 2012

UNA PISTOLA EN CADA MANO (2012) - Cesc Gay



De un director que ha firmado dos películas que me gustan tanto como En la ciudad y Ficció, no puedo esperar nada más que pasar por la taquilla con ilusión, pero si además el reparto está compuesto por Ricardo Darín, Luis Tosar, Eduardo Noriega, Leonor Walting, Candela Peña, Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Jordi Mollá y Alberto San Juan (también salen Clara Segura, Cayetana Guillén Cuervo y Javier Cámara, pero estos me gustan menos); pues ya me acerco al cine con ganas de encontrarme con una buena película.

Una pistola en cada mano (el título hace referencia a cómo vamos a veces los hombres por la vida y que cada uno se lo tome como quiera...), es una película que ha cubierto mis expectativas. Es justo lo que me esperaba, me ha hecho sonreír y reír a carcajadas. Me he quedado encandilado con sus actores, con la brillantez de los diálogos que envuelven unas situaciones cotidianas pero a la vez extraordinarias porque su director sabe de lo que habla y eso se nota.

Y aunque es cierto que no me agrada especialmente que el relato se articule en varias historias independientes; también acabo rendido a que todo se cierre con un retrato coral pero a la vez individual (los personajes no tienen nombres concretos) y al acertado dibujo de  unos hombres ya cuarentones, algo perdidos, envueltos en sus miedos e inseguridades incapaces de comunicarse, que hacen cosas de hombres y que para mí son tan reconocibles como en esa imagen que me devuelve el espejo.

Si me tengo que quedar con una de las historias, lo hago por la primera en la que Eduard Fernández y Leonardo Sbaraglia, se reencuentran en un portal que les protege de la lluvia; y si por contra, hay una que me deja bastante frío es la de ese hombre que encarna Javier Cámara que quiere volver con su exmujer en un momento más que desacertado de sus vidas. 

Pero, aparte de esos dos extremos, de lo que más y menos me gusta; no puedo obviar lo bien que me lo he pasado con la mayoría de lo que la película me cuenta. Grandes momentos de humor que son impagables pero sobre todo ese  sentirme identificado con muchas de las situaciones: los amigos que se encuentran y siguen manteniendo el poso de su amistad entre lágrimas y sonrisas, la ironía del fracasado en el amor y las mujeres que no pierde el humor, las sonrisas de las chicas en el ascensor ante la broma que una de ellas ha gastado a un torpe aprendiz de seductor, las conversaciones cruzadas entre dos mujeres con el mejor amigo de sus parejas, el encuentro en el banco de un parque de dos hombres que quieren a la misma mujer, el desparpajo de la mujer que recrimina a su exmarido que le mire las tetas, etc, etc, etc

No, no la recomiendo, igual si tú también eres un cuarentón con tu bagaje de desengaños a cuestas, te fastidia sentirte identificado o no te identificas para nada en la cadencia de la mirada de esos hombres; pero a mí me ha gustado mucho. Lo único que me ha fastidiado es verla solo y no poder comentarla con alguien al salir de la acogedora sala de cine al frío exterior de las calles de Madrid.


28 de mayo de 2012

FICCIÓ (FICCIÓN, 2006) - Cesc Gay


Llena de personajes reales pero esta vez y a diferencia de En la ciudad, el reparto es menos coral y la historia también más íntima. Eduard Fernandez tan intenso como siempre crea un personaje que llena la pantalla de sensaciones y con el que no puedo dejar de reconocerme en sus dudas, miedos e ilusiones tanto creativas como sentimentales.

EN LA CIUDAD (2003) - Cesc Gay



Historia coral que cuenta unos trozos de la vida de un grupo de amigos. Urbana, real y con un montón de detalles que me interesan de sus personajes: la madre con marido que tiene deseos hacia las mujeres, el matrimonio con crísis de fidelidad, el profesor enrollado con su alumna, la chica rodeada de mentiras sentimentales o simplemente la narración de unas vidas reconocibles y cercanas.  

22 de julio de 2009

V.O.S. (2009) - Cesc Gay




Al comenzar la proyección de V.O.S. me quedo asombrado por la valentía en mostrar desde el principio la parte artificial del rodaje de una película. En los primeros minutos, me extraña esta manera de enfocar la historia. Pienso de primeras que no va a funcionar, que me voy a salir y no conseguiré entrar en ella. Me equivoco porque, según va transcurriendo el metraje, sigo interesado en esas dos parejas que, entre risas, me hacen reflexionar sobre mi propia vida de pareja, con situaciones reconocibles, algunas originales y otras inesperadas.

Cesc Gay parte de la obra teatral de Carol López, con los cuatro mismos actores que la llevaron al escenario; y lo hace adaptando el texto y la escenografía al lenguaje cinematográfico. Sin duda, su adaptación renuncia a buscar la verosimilitud de la trama. Han decidido jugar con lo artificial que tiene el cine: que se vean los escenarios, los técnicos, los efectos, lo que hay fuera del encuadre y que hasta los actores escapen de sus personajes para expresarse como gente que está haciendo una película.

Toda esta huida hacia la opción de mostrar lo que de artificial tiene el rodaje de una película, se convierte en un ejercicio de estilo más que estimulante, porque por más que me digan que todo es mentira, la historia me sigue interesando y lo que allí se cuenta, me resulta igual de creíble que si fuera un cine empeñado en atraparme por medio de una obra más anclada en la realidad. V.O.S. no pretende que el espectador se meta dentro de una historia cómo si ésta fuera real, pero lo consigue igualmente.

La película es deudora de los films que se etiquetan cómo “cine dentro del cine”, siendo uno de sus más famosos ejemplos La noche americana de Truffaut. Cine que muestra cómo se hacen las películas y a la vez son una película. Todo esto se hace aquí usando las claves de la comedia, con sus gags, secuencias amorosas y también musicales. Una vez vista, no es posible desvincularla del cine de su director. Al igual que En la ciudad, ésta es una comedia urbana con unos personajes que dialogan continuamente, verbalizando sus conflictos sentimentales. Siento pena por los que irán a verla totalmente doblada y serán hurtados de la maravillosa riqueza de los diálogos en los que el catalán y el castellano se mezclan en las conversaciones, así como también se perderán las frases en euskera. Mala suerte para los que no vean la película tal y cómo se ha concebido. Les están dando gato por liebre.

Una vez más, Cesc Gay me convence con su propuesta, y ya van unas cuantas. Cada una de sus películas es distinta, me da la impresión de que pretende escaparse de lo último que ha rodado. Ficción era tan poética y tan contenida que no puedo evitar compararlas mentalmente. Vuelvo a salir satisfecho del cine que hace éste barcelonés y espero con interés su próximo proyecto. Seguramente me volverá a sorprender.