Cuando decidí que iba a hacer una reseña en este blog de todas las películas que voy viendo, tanto las malas como las buenas, me arriesgué a tener que escribir de algunas tan infumables como esta versión moderna del clásico cuento popular que recopiló tanto Perrault como los hermanos Grimm.
La pésima directora de la primera entrega de Crepúsculo, se marca una película ñoña, sin interés, que no da ni miedo y ni siquiera permite que los amores entre los protagonistas lleguen más allá de una visión para adolescentes sin demasiado criterio. Más mala de lo esperado y sobre todo aburrida hasta el infinito, me da pena que un mito del cine fantástico como el hombre lobo sea tratado con tan mala puntería, pero después de los tontainas vampiros, cualquier cosa es posible en manos de alguien que se preocupa por crear imágenes de postalita barata y se olvida de darle profundidad a sus personajes y tensión a la historia.

