Un psiquiatra estudia las reacciones de sus vecinos influenciados, según él, por la luna llena. Así desfilan por la pantalla varias historias cruzadas en las que vamos descubriendo sus vidas.
La introducción anterior es por poner algo, ya que la película de Antonio del Real carece de un guión lógico y es más bien una sucesión de personajes de un bloque de vecinos: el portero, el propietario de un bar, la joven que quiere independizarse, el hombre engañado por su novia y su mejor amigo, o diversas parejas de hombres y mujeres.
Si algo saco en claro es que hay un puñado de actores españoles intentado actuar con unos papeles en la mayoría de los casos histriónicos, gritónes y salidos de tono. Así que es ocasión para encontrar los rostros de Alfredo Landa, Adolfo Marsillach y su hija Cristina, Antonio Gamero, Ramiro Oliveros, Emilio Gutierrez Caba y su madre Irene, Mabel Escaño, Virginia Mataix y unos cuantos más.
Es una película en la que se ve que la acumulación de personajes, algún gag y un par de escenas de destape, no son suficientes para hacer algo parecido a una película.



